Del jueves lardero al miércoles de ceniza, el Carnaval ya se ha acabado!

Procesión por las calles de Viladecans ante la muerte del rey Carnestoltes. Con el entierro de la sardina se pone fin al desenfreno y diversión de estos días de Carnaval.

A pesar de la sátira en la actualidad política, la tristeza acompaña a los presentes porque con el final del Carnaval comienza el tiempo de la abstinencia y la penitencia propias de la Cuaresma. Menos mal que, una vez quemado el rey Carnestoltes, las sardinas a la brasa ayudan a pasar la pena.

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