Viladecans celebró el 13 de marzo, en el edificio Cúbic, la Audiencia Pública de la ciudad, el acto en el cual el gobierno rinde cuentas ante la ciudadanía de la gestión del municipio.
El encuentro de este año fue una oportunidad, por un lado, para que tanto los ciudadanos y ciudadanas asistentes como el equipo de gobierno —representado por el alcalde Carles Ruiz y los tenientes de alcalde Richard Calle, Joana Sánchez y Encarna García— hicieran balance del actual mandato, que llega a su fin. De este, el alcalde Ruiz destacó la dedicación e inversión del Ayuntamiento a la mejora de la vida cotidiana de las personas, haciendo hincapié en que la atención social, la educación o el acceso a la vivienda son algunos de los puntos a los cuales Viladecans dedica más recursos.
También tuvo gran importancia el compromiso medioambiental y sostenible de la ciudad en los últimos cuatro años, defendido por la teniente de alcalde de Medio Ambiente y Sotenibilidad, Encarna García, a través de proyectos como el Bee Happy o Viladecans Repara. García, además, alineó la importancia de estos proyectos con los retos para revertir la crisis climática, haciendo un llamamiento a seguir destinando recursos.
El presupuesto más social
Asimismo, la Audiencia también ofreció un espacio para la presentación del Presupuesto Municipal 2023, de la mano de la teniente de alcalde de Servicios Generales Joana Sánchez.
Se trata de un presupuesto que, en la línea de los últimos años, establece una cifra récord, con 75 millones de euros por parte del Ayuntamiento y más de 100 sumando las empresas y organizaciones municipals, de donde sobresale una gran inversión en gasto social y cuidado y mantenimiento del espacio público.
El incivismo y el espacio público, principales preocupaciones
La Audiencia Pública también puso de manifiesto algunas de las preocupaciones ciudadanas. Vecinos y vecinas de la ciudad, por ejemplo, aprovecharon para reivindicar más atención a zonas como Alba-rosa o Poblat Roca —en relación a la necesidad de seguir mejorando las calles y crear una zona de estacionamiento para residentes, respectivamente— o el retraso en la ejecución de las peticiones surgidas de procesos participativos de años atrás. Todavía en el ámbito del urbanismo, se hicieron reclamaciones, también, sobre la demora de las obras a la C-245.
También se pusieron sobre la mesa cuestiones relativas al incivismo, con especial preocupación por el uso de los patinetes eléctricos —por las situaciones potencialmente peligrosas que generan— o la alimentación de animales de calle y los problemas higiénicos que se derivan.
Otras cuestiones expuestas fueron la falta de oferta de ocio juvenil y su comunicación o la limpieza y cura del espacio público.


