El curso arranca con la mirada puesta dentro y fuera de los centros

Cerca de 12.000 alumnos de todos los niveles vuelven en septiembre a los centros educativos, que recuperan la vitalidad que el verano para cada año.

A pesar de la bajada de la natalidad, este año se mantiene el mismo número de grupos en las escuelas en relación al año anterior. Y esto, aunque las peticiones para entrar por primera vez en la escuela, a Infantil 3, bajaron un 8,5% este curso. El 92% de alumnos que accederán a un nuevo centro lo harán en la primera opción solicitada.

Más allá de los números, el curso destaca por el inicio de diferentes actuaciones impulsadas por el Ayuntamiento, tanto dentro como fuera de las aulas, para hacer pasos adelante en la mejora de la educación. Por un lado, el apoyo a los centros en el impulso de metodologías innovadoras más centradas en los intereses y los ritmos de cada niño, con las smarts classrooms y el despliegue de material tecnológico para el alumnado.

Por otro lado, se empieza a plasmar la voluntad de mejorar los entornos escolares para que sean más seguros, inclusivos, saludables y pedagógicos; y también se da un empujón en la ciudad como ecosistema educador para que los aprendizajes en todos los tiempos y espacios de la vida tengan mayor impacto.

Vuelta al cole

El abandono cero, al horizonte

Todas estas iniciativas entroncan con el espíritu de innovación educativa que el Ayuntamiento ha sembrado los últimos años y, a la vez, son herramientas esenciales para andar hacia un ambicioso objetivo: el abandono escolar cero.

Esta es una de las Misiones de Ciudad que se ha marcado Viladecans en su Estrategia 2030, comprometida con conseguir que todo el mundo tenga estudios postobligatorios. El reto pone de relevo el valor que el Gobierno Municipal da en la educación como palanca de futuro y bienestar social. Y en este curso se irán poniendo todos estos importantes cimientos.

Empieza la mejora de los entornos escolares

Las novedades sobrepasan también las paredes de los edificios educativos. Igual que las escuelas ponen a los niños en su centro, el Ayuntamiento quiere que los entornos escolares también lo hagan, es decir, que ir al cole sea más seguro, atractivo y saludable y el espacio alrededor del centro también invite a seguir aprendiendo.

Así, ya este septiembre empezará en la Escuela Germans Amat Targa, en el barrio del Ginestar, una prueba piloto de transformación de entornos escolares. Si es positiva, la iniciativa se extendería a otros centros en el futuro. La actuación se ha pactado con la misma escuela para ligarla a su proyecto educativo.

En el entorno de este centro se ganarán cerca de 500 metros cuadrados para las personas, con la ampliación de aceras en la avenida de la Roureda y la conversión de un tramo de la calle del Macizo del Canigó en prioritario para peatones. También se mejorarán los pasos de peatones, se colocarán más bancos para sentarse, se instalarán nuevos parterres y jardineras verdes y se impulsarán espacios ludicopedagógicos en las plazas en el entorno del centro y una ‘aula’ al aire libre en el próximo Bosque de Can Ginestar. La actuación, con un coste de más de doscientos mil euros, estará completada antes de acabar el año.