
El esfuerzo que implica practicar la actividad física confluye ahora en Viladecans con el esfuerzo que tiene que hacer la sociedad para consumir menos energía y de manera más eficiente. Los complejos deportivos municipales acaban de instalar las primeras máquinas de ecogeneración. La renovación de máquinas de actividad cardiovascular en Atrium y Podium tiene un fuerte componente sostenible: las cintas y bicis elípticas y de spinning, de la marca estadounidense pionera en ecogeneración Sports Art, producen la energía necesaria para su funcionamiento a través del uso que hagan las personas usuarias con sus rutinas de entrenamiento.
Un compromiso sin más esfuerzo
La mejora, pero, todavía va más allá: el excedente se utiliza para el autoconsumo de las instalaciones, contribuyendo a hacerlas más sostenibles y autónomas energéticamente. De hecho, en la sala de fitness se ha instalado una pantalla donde se visualiza la energía generada y los impactos en el planeta que se han evitado en forma de contaminación o uso de agua. Para profundizar en este camino, estos edificios también prevén próximamente potenciar las placas fotovoltaicas y renovar los sistemas de iluminación por otros de bajo consumo. Así, se quiere contribuir a la Misión de Viladecans de andar hacia la neutralidad climática en 2030. Ir al gimnasio, además de servir para hacer salud, tener relaciones sociales o dar forma a la operación biquini; ahora también puede tener como motivación para algunas personas, contribuir al cuidado del planeta que tanta falta hace para revertir la emergencia climática que amenazan el territorio, la salud o la economía y, por lo tanto, nuestra manera de vivir. Y todo sin hacer un esfuerzo extra.


