La convivencia mantiene una buena salud

La quinta edición del Barómetro de la Convivencia en Viladecans consolida los buenos resultados de la anterior. Este estudio municipal anual sitúa la salud de las relaciones sociales en el espacio público en 90 puntos sobre 100, el mismo dato que un año atrás. Tras avanzar 23 puntos desde su puesta en marcha, el análisis muestra una consolidación del éxito de esa evolución.

El Barómetro tiene en cuenta factores económicos, demográficos, sociales, de vivienda y delincuenciales, así como las políticas sociales y de seguridad. La inversión municipal en convivencia ha crecido en los últimos años, sumándose a un cambio clave de modelo de gestión. Esta se ha centrado más en la prevención, la proximidad y la adaptación a las necesidades de una ciudad diversa y que, por tanto, necesita soluciones diversas según el barrio y la ciudadanía que lo habita.

DISUASIÓN ANTES QUE SANCIÓN

Los datos como los que aporta el Barómetro han pasado a ser también una herramienta clave para medir las acciones impulsadas y sus posibles mejoras. Así mismo, la tecnología facilita que diferentes servicios municipales estén mejor coordinados y, así, ofrezcan una respuesta más ágil.

El Ayuntamiento ha optado por una gestión de la convivencia en la que la situación punitiva aspira a ser el último recurso cuando otras medidas de intervención, prevención o disuasión no funcionan. Por ejemplo, las campañas de civismo o el amplio equipo de trabajadores de calle, como agentes cívicas, educadoras, integradoras, mediadoras y dinamizadores/as socioculturales.

Además, Viladecans cuenta desde hace 20 años con el Servicio de Mediación, que ayuda en la resolución de conflictos entre la ciudadanía. En 2025, 1.337 personas pasaron por este espacio.

POLICÍA Y CIUDADANÍA, MÁS CONECTADAS

Una de las últimas acciones municipales ha sido promover el acercamiento del servicio de proximidad de la Policía Local a las asociaciones de vecinos. En abril se completó una ronda de reuniones con todas las entidades en las que se les ha ofrecido un contacto directo para comunicar situaciones no urgentes que requieran de un seguimiento policial en relación al civismo o la convivencia.

El tejido asociativo se convierte así en un sensor para detectar con rapidez situaciones de riesgo y evitar que se conviertan en problemas. El objetivo de la Policía Local es ampliar este contacto directo también con el tejido comercial, que vive el pulso de la ciudad en su día a día.

El Ayuntamiento trabaja también para poner en marcha próximamente nuevas medidas. Entre estas destacan la figura del agente-tutor, un referente policial fijo para el alumnado y el claustro de los centros educativos, así como un programa que, ante determinadas infracciones, sustituya las sanciones económicas por soluciones educativas y restaurativas, favoreciendo que tengan mayor impacto en el tiempo.