
Si la pandemia se está haciendo larga para todo el mundo, para las entidades todavía más. Pero la luz al final del túnel ya se ve: después del verano se empezará a recuperar la vida asociativa dentro de la red de equipamientos comunitarios –ateneos, casales de barrio y casales de gente mayor– donde desarrollan su actividad decenas de entidades y donde se hicieron, en 2019, más de 450 actividades. Desde el mes de junio, en el marco del Plan de Reativació Local, el Ayuntamiento está revisando los edificios para estudiar las medidas necesarias de ventilación y aforo que las conviertan en espacios seguros. En equipamientos donde no se podían garantizar las medidas, como el de la calle de Ferran y Clua –donde tiene la sede la Associación Hospital-Roca–, se ha aprovechado para hacer una reforma integral. Así, se prevé explicar este julio al tejido asociativo como será el retorno a los equipamientos –que se vio frustrado el otoño pasado– y agradecerle la paciencia y la resiliencia.
Otro uso necesario
El principal valor del tejido asociativo, su esencia comunitaria, se ha convertido durante la pandemia en su principal enemigo y lo ha abocado a la práctica inactividad hasta más tarde que cualquier otro sector social en no poder usar los equipamientos, tal como indicaba la Generalitat a través del PROCICAT. En algunos casos, los equipamientos se han destinado a seguir prestando servicios que necesitaban de más espacio a causa de las medidas sanitarias por la pandemia o a nuevos servicios para hacer frente a la COVID. Por ejemplo, se han cedido a la Generalitat para hacer pruebas PCR o para la campaña de vacunación, o han acogido actividades o servicios sobre atención psicológica, apoyo en busca de trabajo, formación y atención a niños y jóvenes. Todos, servicios dirigidos a colectivos afectados por el impacto de la pandemia.
Nuevos servicios adaptados a la pandemia
Este verano, el Ayuntamiento está acompañando a las entidades en la reactivación. Por un lado, se les facilita la obtención del certificado digital para hacer trámites telemáticos y, de la otra, se ofrece un asesoramiento integral individualizado sobre dudas derivadas de la afectación de la pandemia a la gestión y la actividad asociativa, que sustituye las acciones formativas grupales que se hacían antes. Además, después del verano se potenciarán las capacidades digitales del tejido asociativo y se estrenarán servicios para facilitar las reuniones.


