
Los semáforos han empezado a trabajar en equipo en la ciudad para ayudar a reducir en lo posible las congestiones. Un nuevo sistema de gestión permite al Ayuntamiento conectar entre si las señales y favorecer así la fluidez del tráfico cuando hay varios semáforos consecutivos, generando las llamadas ondas verdes. Así se han definido diferentes planes semafóricos según el tráfico habitual en cada sentido, franja horaria y día de la semana.
Tras un análisis real del tráfico, un programa de simulación establece el ciclo de cada semáforo, manteniendo siempre un mínimo de 20 segundos para que los peatones crucen. Ya se ha implantado en el eje de la carretera de Sant Climent y la avenida Francesc Macià, y en ambos lados de la carretera de Barcelona. Antes de acabar el año se hará lo propio en el de la avenida Josep Tarradellas y la calle Agricultura, que concentran buena parte del tráfico de entrada y salida de la ciudad. El año próximo se llevará a cabo en la avenida de la Generalitat.

ELIMINACIÓN DE LOS PULSADORES
Para garantizar las olas verdes, se eliminan los pulsadores para peatones existentes en algunos semáforos –desde hace unos meses, los que se estropean ya no se reponen para no malgastar recursos–, pues la optimización conseguida por el nuevo sistema ya piensa tanto en el vehículo como en el peatón.



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