
El Ayuntamiento, con el apoyo del Parque Agrario y de tres propietarios agrícolas, promueve la biodiversidad y la lucha natural contra las plagas.
Si fuera el título de una película de cine bien podría ser Batman contra las plagas. Pero no es una ficción sino una acción muy real. La promoción de la presencia de animales para ayudar en la cura de los cultivos del Parque Agrario ha dado un paso más. Si entre 2018 y 2020, el Ayuntamiento reintrodujo en el espacio –para el control de plagas y el equilibrio de la biodiversidad– una veintena de aves rapaces nocturnas (lechuzas y búhos; todos provenientes de un centro de recuperación de fau - na), ahora le toca el turno a los murciélagos. En este caso, se han instalado doce cajas refugio para favorecer su presencia en los campos agrícolas.
Pero no es una acción sin más. Los refugios forman parte de la red Eco-bats, que a través de 700 cajas instaladas por Cataluña, analiza los excrementos de los murciélagos para saber qué insectos comen y, por lo tanto, qué efectos pueden tener en la hora de evitar plangas en cultivos tan variados como arrozales, viñas, huertas, fruteros y oliverars. Mediante análisis genéticos ya se han encontrado casi un centenar de insectos que pueden ser plaga en la dieta de estos mamíferos, principalmente del género de las Pipistrellus, el más común en Cataluña y, por lo tanto, el que más fácilmente se puede atraer a los cultivos.


