
La alcaldesa Olga Morales se ha reunido con representantes de la empresa propietaria del solar donde estaba el Casino de Albarrosa para conocer sus planes de futuro sobre este espacio, que son la construcción de una residencia para las personas mayores. La empresa, una sociedad participada por la constructora y promotora Rudrosa, ha adquirido la finca a la Sareb, en la calle de las Gardenias 22, en el barrio de Albarrosa de Viladecans.
El edificio, antiguo centro social privado y restaurante, había sido abandonado desde hace casi veinte años y, en últimos tiempos, ocupado ilegalmente. Finalmente, fue desalojado el 19 de junio por orden judicial, en una operación de los Mossos d'Esquadra y la Policía Local.
La primera acción de la nueva propiedad, planificada aún esperando la orden del juzgado para la desocupación, fue pedir la licencia de derribo del edificio, el 27 de junio. La segunda fue reunirse con la alcaldesa, el día 30 de junio, para informarla de su intención de destinar el solar a la construcción de un centro para la gente mayor. Según los promotores, será una residencia con capacidad para unas 80 personas, con centro de día, que contará con plazas concertadas con la Generalitat.
La alcaldesa Olga Morales recibió la noticia con satisfacción, dado que “por fin se pone solución al futuro del equipamiento, con un uso públicoprivado de interés social, que responde a las necesidades de la ciudad”. Morales añadió que “la función de esta nueva construcción complementará a buen seguro los servicios que ofrece a la gente mayor el Casal de Albarrosa”.

Cerrado desde el 2006
Desde que la cooperativa de vecinos del barrio vendió el centro lúdico con restaurante Casino de Albarrosa, en 2006, a un privado, el edificio fue cerrado. Esta inactividad empezó a mostrar una degradación importante en 2013, cuando el Ayuntamiento tramitó el primer expediente por el mal estado del muro perimetral. Después vinieron más informes negativos y denuncias, así como actuaciones puntuales de mantenimiento.
Al problema de la falta de actuaciones por parte de la propiedad, se sumó el de la ocupación ilegal que ha sufrido en diferentes periodos, siendo especialmente molesta por el vecindario la de los últimos meses, a causa de los ruidos y disturbios que provocaban los habitantes ilegales del edificio. Durante los últimos dos años, el Ayuntamiento activó todos los servicios posibles para controlar y realizar seguimiento de la situación. Concretamente, en un primer momento, se estableció un dispositivo estable de vigilancia constituido por Policía Local y Mossos. En el último año, con el despliegue de la Unidad de Apoyo y Convivencia de la Policía Local, esta presencia policial aumentó.
El Ayuntamiento también hizo seguimiento de todas las llamadas del vecindario que se quejaban y se levantaron las correspondientes actas e invitó el vecindario a presentar denuncias contra los ocupantes por alteración de la convivencia, presentándolas directamente a la Policía Local para facilitar su gestión. Estas denuncias se sumaron a todos los informes policiales y denuncias municipales interpuestas, que fueron engordando el dosier presentado en los juzgados. De este modo, a pesar de no tener competencias para desalojar los ocupas, el Ayuntamiento hizo seguimiento del proceso instado al juzgado por la propiedad, para la ejecución de la desocupación del Casino. Los arquitectos municipales, además, determinaron su deficiente estado de habitabilidad.
Al final, el trabajo de los nuevos propietarios, del vecindario y el Ayuntamiento ha propiciado la decisión del juzgado y la actuación policial para acabar con la ocupación, facilitando así el derribo del edificio, que estaba muy deteriorado. La nueva empresa propietaria se ha comprometido ahora a llevar adelante el nuevo proyecto de residencia para la gente mayor cuanto antes.


