Nuevos horizontes para los y las participantes de la Casa de Oficios

De creer que no sabían hacer nada, a descubrir y confiar en sus capacidades: en cuestión de pocos meses, veinte jóvenes de la ciudad ya ven su futuro laboral con nuevos ojos gracias a su paso por la Casa de Oficios, el proyecto formador de Can Calderon y la Generalitat para mejorar la la empleabilidad de los jóvenes locales que ni estudian, ni trabajan

En total, ha sido un semestre completo de formaciones becadas en polimantenimiento de edificios e instalación de zonas verdes –de diez alumnos cada una–, durante las cuales, además, el alumnado ha podido aprender sobre igualdad, derechos y deberes laborales y prevención de riesgos. 

Ahora, estos veinte jóvenes empiezan una nueva etapa que los llevará a retomar sus estudios, a seguir formándose o, directamente, a incorporarse o reincorporarse al mundo laboral, después de una experiencia que, siguiendo línea de anteriores ediciones, los y las participantes han coincidido al valorar positivamente. Chafik Amouchi, del módulo de mantenimiento de edificios, destacaba que no se esperaba “una experiencia tan agradable y acogedora”, en la cual “te ayudan al máximo y ves de verdad que se preocupen y lo dan todo por tú”. En líneas similares opinaba Lucía Romero, alumna del módulo de jardinería, añadiendo además que se llevaba “un aprendizaje muy bueno y un gran compañerismo con todo el mundo” y que, gracias a la Casa de Oficios, todos habían hecho “un paso muy grande de cara al futuro”.

Mucho más que mejorar la empleabilidad

El éxito de la Casa de Oficios es todavía más significativo cuando se analiza el perfil de los y las participantes: “a menudo, son chicos y chicas que vienen excluidos del sistema y que se han enfrentado muchas veces a los fracasos”, decía la directora de la Casa de Oficios, Raquel Rojo. “El hecho de que puedan asistir a una formación que también es actitudinal es importantísimo para ellos y los empodera mucho”. Y es que la confianza en sí mismos que adquieren es, también, clave para Rojo: “la frase que más se repite cuando llegan aquí es «yo no sé hacer nada, no he trabajado nunca ni creo que pueda conseguirlo», y esto es en el que más tenemos que trabajar”.

Precisamente, esta mejora de la autoestima es lo que destacaba el alcalde Carles Ruiz, cuando se dirigía a los y las jóvenes en el acto de clausura, el pasado 10 de octubre en la escuela Enxaneta: “esto es lo que pasa cuando alguien os da la confianza y la paciencia que merecéis”; “seguro que ahora todos y todas habéis descubierto habilidades que ni conocíais”, y añadía, también, que su trabajo “contribuirá a hacer mejor Viladecans”.