Refuerzo de las medidas contra incendios


El espacio forestal es más frágil cuando los termómetros suben, la humedad baja y el buen tiempo anima a hacer un uso ciudadano más intensivo. Si exceptuamos los raros fuegos provocados por los rayos, los incendios forestales son siempre resultado de la acción humana y se han convertido en una plaga importante desde los años setenta.

Como cada verano, la Diputació de Barcelona ha puesto en marcha el Plan de Información y Vigilancia contra incendios forestales en colaboración con los ayuntamientos y las asociaciones de defensa forestal (ADF), entidad con personas voluntarias que se dedican a detectar y avisar sobre posibles columnas de humo y que gracias a su rápida actuación se evita que un conato se convierta en un gran fuego. Un equipo de información y vigilancia hace una ruta por las zonas forestales de Sant Boi, Sant Climent y Viladecans a diario, del 14 de junio al 30 de agosto, un intervalo que se podría alargar en septiembre si hay mucha sequía. Para minimizar el riesgo de incendio, sin embargo, se trabaja todo el año. En invierno se hacen tareas de prevención como aclarar vegetación, la retirada de residuos y el arreglo de caminos. Este año, gracias a los acuerdos de custodia y en el trabajo de planes de experienciación laboral, se ha realizado el aclarado en 25 hectáreas de bosque y retirado 500 kg de residuos.

La prevención está en manos de todos


Para extremar la prudencia, hay que tener en cuenta que está prohibido hacer fuego y encender petardos u otros artefactos de pirotecnia a menos de 500 metros de terrenos forestales, tengan árboles o no. Además, no se puede fumar ni dejar residuos, ya que pueden ser focos de incendio.