Más de 10.000 alumnos vuelven a las aulas

El Ayuntamiento se fija para este curso el inicio de nuevos proyectos de mejora de los centros educativos y sus entornos, después del esfuerzo de adaptación a las necesidades para la COVID, para ayudar en los centros, el alumnado y las familias en los dos últimos cursos.

Es el caso, por ejemplo, de la creación de una Smart Classroom en cada escuela pública, para empezar a transformar las aulas en espacios de aprendizaje más modernos, para que los centros puedan experimentar nuevas pedagogías alineadas con sus espacios físicos. Más luz, un suelo y un aislamiento acústico que permitan actividades diferentes, un mobiliario cómodo y que facilite interacciones grupales y una mayor integración de la tecnología son algunas de las medidas que se contemplan en estas aulas inteligentes.

También en este curso se empezarán a hacer otras mejoras en los centros más antiguos, sobre todo en cubiertas y baños, como también con la instalación de placas fotovoltaicas para el autoconsumo de energía verde y el impulso de comunidades energéticas locales a partir de una subvención europea. Así mismo, el próximo verano se hará una cubierta para la pista deportiva de la Escuela El Garrofer y se rehabilitará el gimnasio.

Pero no solo el interior de los centros educativos preocupa al Ayuntamiento, que diseña también un plan de mejora de sus entornos. Con cada escuela pública, se hará un trabajo a lo largo de los próximos años para detectar las necesidades y poder contar con unos entornos escolares seguros, saludables, inclusivos, educativos y sostenibles. La Escuela Germans Amat Targa será la primera, este mismo curso, a partir de un proceso participativo con toda la comunidad que se abrirá bien pronto.