
La lucha para garantizar el futuro de la Escola Mediterrània ha encontrado apoyo político en el Parlament de Catalunya. La Comisión de Educación aprobó el 4 de octubre una resolución que insta al Govern a construir el edificio definitivo y convertirlo en escuela-instituto, así como garantizar durante este tiempo la continuidad del P3 en el centro, a pesar la negativa del grupo que conforma el Gobierno -Junts pel Sí-.
La moción recibió el voto favorable de todos los grupos políticos, excepto Junts pel Si, que votó en contra de aprobar el proyecto ejecutivo de la escuela este año y culminar la construcción en tres años, así como de convertir el centro en instituto-escuela y garantizar la continuidad de entrada de alumnos de P3 el próximo curso y posteriores. En cambio, Junts pel Sí estuvo a favor de que la Generalitat se encuentre con comunidad educativa y Ayuntamiento antes de diciembre para analizar las necesidades escolares en base a los datos demográficos (trabajando también para que el alumnado de la escuela pueda hacer la secundaria en un equipamiento definitivo en la zona) y, también, de establecer antes de que acabe el año un mapa escolar estable para la ciudad.
La Plataforma Salvem l'Escola Mediterrània -cinco miembros de la que estuvieron presentes en el Parlamento- va lamentó "la posición de Junts pel Sí y las palabras de sus portavoces de que la votación no decide el futuro de la escuela", reconociendo que "el Gobierno no está obligado a ejecutar estos acuerdos, a pesar de que el Parlamento sea la máxima expresión del pueblo".
El Ayuntamiento ya hace tiempo que reivindica la continuidad del centro (desde hace nueve años ubicado provisionalmente en módulos en el parque de la Torre-roja) e, incluso, pagó el curso pasado la instalación de nuevos módulos para ampliar la capacidad del centro y garantizar la existencia de todos los cursos. Además, el Pleno Municipal aprobó por unanimidad en julio de 2015 una moción para instar a que se convierta en escuela-instituto.



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