Cuarenta y cuatro jóvenes vuelven a la Órbita de la motivación por los estudios

Cuarenta y cuatro chicos y chicas ya miran los estudios con nuevos ojos después de su paso por Órbita, el proyecto educativo de Viladecans para combatir y reducir el abandono escolar.  

Impulsada conjuntamente por el Ayuntamiento de Viladecans y la Generalitat de Cataluña, la iniciativa se orienta a estudiantes de 3.º y 4.º de la ESO desmotivados con los estudios para que puedan descubrir, experimentar e introducirse en un entorno laboral, sin abandonar, sin embargo, sus estudios básicos. Por eso, la clave del proyecto es combinar las clases en el centro y la estancia formativa en una empresa, entidad o centro, de forma que cada alumno o alumna, formando parte de un equipo profesional, gane en una autoestima y confianza que le sirva, también, en el aula. 

El acto de conclusión de esta edición se celebró el lunes 12 de junio a Can Xic, en presencia tanto de los alumnos y sus familiares, como de las empresas participantes y los representantes institucionales.

Autodescubrimiento contra el abandono escolar

La conclusión de este año incluyó una mesa redonda con empresas, centros educativos y alumnos participantes, que sirvió para hacer reflexión sobre las claves del éxito del proyecto. Todas las partes coincidieron en destacar que el programa se centre no solo en la parte competencial de los alumnos y alumnas, sino en su motivación y eventual empoderamiento. “El objetivo no es descubrir trabajos, es descubrirse a un mismo”, afirmaba el alcalde de Viladecans en funciones, Carles Ruiz, en su intervención; “se trata de que los alumnos y alumnas descubran aquello que quieren ser, cosas que, incluso, ni siquiera sabían que se los gustaban, y que son capaces de hacer el que se propongan”. 

Este autodescubrimiento se ha hecho patente entre los y las participantes de este año: “he aprendido a integrarme en dinámicas de grupo y asumir responsabilidades", decía Miguel Ángel Murillo, de Colegio Sagrada Familia, en relación a su estancia formativa en Can Calderon. Muy similar opinaba también María Cortés, a raíz de su experiencia en el Salón Susana Montoya: “es una oportunidad para que podamos entrar a hacer aquello que nos gusta”, y añadía que esta oportunidad "es una que la gente de nuestra edad no tenemos muy a menudo”.  

“Esto es lo más importante que se llevan, la responsabilidad y la autoestima”, afirmaba en su turno de palabra Laura Barrufet, directora de la Fundación Caviga, habitual a la hora de acoger alumnos de Órbita; “al final, se sienten útiles y parte de una comunidad y esto les da ganas de continuar”. Coincidía en esto, también, Susana Moreno, de la empresa Nivel Z, que además añadía que “nos interesa más la persona que no la experiencia, porque lo que queremos es gente con ganas de trabajar y ellos y ellas las tienen”.  

Por las últimas tres ediciones del Proyecto Órbita, han pasado más de 130 alumnos, siempre en números descendentes en cada nueva edición: en el curso 2019-20, participaron cuarenta y siete jóvenes, uno más que en el 2021-2022, donde se llegó a cuarenta y seis.