El Agrópolis de Viladecans ha acogido la primera planta agrivoltaica totalmente monitorizada para el control integral del cultivo hortícola. La inauguración, organizada por la BarcelonaTech (UPC), tuvo lugar este viernes 24 de octubre. En esta nueva infraestructura, impulsada en el marco del proyecto europeo Simbiosyst, se investiga cómo la combinación de energía solar y producción agrícola puede mejorar la sostenibilidad, la eficiencia y la rentabilidad de los cultivos.
“El proyecto consiste en instalar placas fotovoltaicas que nos proporcionarán energía y, al mismo tiempo, bajo ellas ser capaces de realizar una producción agrícola de hortalizas, que es la más habitual en la zona del Parque Agrario. Queremos producir alimentos de buena calidad al mismo tiempo que generamos una energía eléctrica limpia”, explica Anna Gras, delegada del rector para Agrotech-UPC.
El objetivo de la iniciativa es optimizar el uso del suelo mediante la coexistencia de la horticultura inteligente y la generación de energía solar en una misma superficie. Además, las estructuras fotovoltaicas no solo producen energía limpia, sino que también actúan como protección física frente a fenómenos meteorológicos adversos, favoreciendo una agricultura más competitiva.
“El Agrópolis es un espacio muy interesante para colocar las placas, ya que podemos realizar todo tipo de pruebas. Además, estamos muy cerca de la ciudad de Viladecans, lo que nos permite enviarle toda la energía que estamos generando”, expone Marcel Macarulla, investigador del Grupo de Investigación e Innovación de la Construcción (GRIC-UPC) y responsable del proyecto Simbiosyst por parte de la UPC.
Hasta ahora, se han iniciado los ensayos de dos tipos de cultivos de hortalizas al aire libre: la lechuga y el brócoli. Y se estudia el impacto que tienen sobre estos cultivos dos tipos de paneles fotovoltaicos, con diferente densidad de celdas y, por tanto, distinta transparencia a la luz. “Esta instalación cuenta con unos 150 paneles capaces de generar aproximadamente 400 kWh diarios, el equivalente al consumo de entre 30 y 40 viviendas”, explica Macarulla.
Esta instalación ubicada en el Agròpolis de Viladecans es una de las tres plantas piloto a escala europea. Las otras dos se encuentran en Italia y los Países Bajos.


