
Poco a poco Llevant empieza a ser una realidad. Apenas hace un año que se iniciaron los trabajos de urbanización del que será el nuevo barrio de la ciudad de Viladecans, de manera que las obras, que tienen prevista una duración de dos años, se encuentran ya en el ecuador.
El avance en los trabajos de definición del nuevo vial de cornisa, que ya está en buena parte construida y asfaltada, permite que ya se pueda ver el perímetro del cual será el barrio de Levante. También se han asfaltado casi 10.000 metros cuadrados de calles y se han iniciado los trabajos de urbanización para dar forma a la que será la nueva plaza central, pensada para convertirse en el coro del barrio. Allí se ubicarán algunos de los principales equipamientos ciudadanos como el centro cívico, la biblioteca, la piscina de verano o el Archivo Municipal.
En paralelo, se está trabajando también en una de las cuestiones más importantes y que definirá este nuevo espacio: el acondicionamiento de las zonas verdes y libres de edificaciones, que supondrán un tercio de la superficie total de Llevant.
Se conservarán más de 300 árboles ya existentes, además de la chimenea de la antigua bòbila de Sales, que se convertirá en uno de los símbolos de identidad del barrio. Además, se ha tenido especial cuidado al proteger un vecino muy especial: el pánfilo. Un pequeño sapo que se reproduce en la zona y que es, además una especie protegida por la Directiva de Hábitats de la Unión Europea e incluida también en la Ley del Patrimonio Natural y la Biodiversidad del Estado.
La construcción del barrio de Llevant estaba planificada desde el año 1976, cuando se incluyó en el Plan General Metropolitano de Barcelona. Desde entonces, los proyecto han sufrido modificaciones para adaptarse a las nuevas necesidades del siglo XXI, entre ellas, hacerlo más sostenible y amable peatonalmente, conservando zonas verdes y atendiendo criterios medioambientales y de movilidad sostenible.


