
La playa del Remolar se desprende de algunos elementos que pervivían del antiguo cámping Toro Bravo, cerrado desde hace más de dos décadas. El Ministerio de Transición Ecológica retiró en octubre unos 300 metros de la valla y base de hormigón de lo que fuera el cámping, situados en deflación actual tras las dunas, que forma parte de la red de espacios protegidos Natura 2000.
La actuación incorpora también una prueba piloto para contener de forma natural la ambrosía, una planta invasora que impide la recuperación de este hábitat. Con un sistema de soluciones basadas en la naturaleza, se plantan especies propias de la maquia litoral para comprobar si se puede extender la medida a otros puntos.
En las obras, coordinadas con el Consorcio de Gestión de los Espacios Naturales y el Ayuntamiento, ha quedado pentiente retirar un antiguo colector del cámping que emerge de la arena en ocasiones con los temporales.


