
El Ayuntamiento quiere pasar página rápido de los males de la sequía en el verde urbano. Durante más de un año y medio, no se pudo plantar ningún árbol y, lo que es peor, más de 400 han muerto por escasez de lluvias desde 2020.
Ahora, arranca el camino inverso. En la campaña 'Ningún alcorque sin árbol', el Ayuntamiento plantará 450 árboles hasta la primavera. La iniciativa empezó en diciembre y se extiende por gran parte de la geografía local. Y es que pocos barrios quedan al margen de la sequía y otros problemas que acaban con la vida de los árboles, como plagas, impactos de vehículos u orines de perros. De hecho, en un año normal, ya se reponen más de un centenar. Para el próximo invierno, se deja la reposición de árboles en parques y plazas.
Especies adecuadas al clima
En las calles, se podrán ver ahora más ipés, moreras del papel, árboles de fuego, acacias de Japón, jaboneros de China o ginkos. Se trata de especies que se pueden adaptar bien al cambio climático que sufrimos y al que vendrá, con temperaturas altas y sequías prolongadas.
En algún caso no se puede reponer el árbol en el alcorque porque el trabajo para retirar las raíces profundas puede afectar a las redes de servicios. Estos alcorques se taparán o se buscarán alternativas para cumplir con la regla aplicada por el Ayuntamiento en su Plan de Renaturalización Urbana de que todo el mundo pueda ver como mínimo tres árboles desde casa.
El plan promueve tanto la biodiversidad, como la salud y el bienestar de las personas. Y es que los árboles reducen el efecto de isla de calor que calienta las ciudades, mejoran la calidad del aire y benefician las salud mental.


