
El Ayuntamiento renovó en febrero la Ordenanza de Convivencia y Civismo, la herramienta para prevenir y actuar contra los comportamientos incorrectos. La norma incide en la prevención y en potenciar las medidas alternativas para sanciones leves. Así, la primera consecuencia de una infracción no sería una sanción económica, sino la mediación o el resarcimiento personal o a la comunidad. Olga Reyes, tenienta de alcaldesa de Convivencia, apunta que las medidas alternativas "tienen una dimensión restaurativa que crea conciencia y refuerza la comunidad".
Aun así, el número de sanciones se incrementan hasta llegar a casi un centenar con el fin de incorporar nuevas realidades, mientras que los importes también se actualizan para ser más disuasivos: ahora la multa más alta es de 3.000 euros en lugar de 901 euros.
Entre las nuevas infraciones se incluyen, por ejemplo, las molestias por el riego de plantas en los balcones o por los orines de perros, los comportamientos discriminatorios, ignorar indicaciones de agentes de civismo o la solicitud u ofrecimiento de servicios sexuales retribuidos en la calle.


